La Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN) elabora el censo de aves acuáticas que pasan su invierno en Galicia. Es una tarea especialmente dura e intensa, puesto que "hay que trabajar a contrarreloj para aprovechar las escasas horas de luz", aunque vale la pena. Al menos eso opinan los censadores participantes, que han podido constatar la presencia de numerosas e importantes aves, algunas poco habituales en estas latitudes, cuyo avistamiento sirve al menos para compensar los malos momentos, como los vividos al localizar importantes daños medioambientales.
Al analizar el lado positivo de la balanza hay que indicar que algunos de los participantes en la elaboración del censo de la SGHN se desplazaron el domingo pasado al Complejo Intermereal Umia-O Grove, donde coincidieron en una jornada de avistamiento y observación de aves con aficionados y expertos convocados por la Sociedade Galega de Ornitoloxía (SGO) y la Sociedad Española de Ornitología (SEO).
Tal y como se explicó entonces, los colaboradores de la SGHN pudieron disfrutar de la presencia de numerosas aves en el entorno del istmo de A Lanzada –más de 13.000 en esta época del año–, pero sobre todo se alegraron al comprobar que hay aves tan raras y residentes tan lejos como la barnacla carinegra (Branta bernicla) que también están presentes en aguas mecas.
La SGHN coinciden con la SGO al apuntar que en el istmo de A Lanzada había el domingo cinco ejemplares de dicha especie, al igual que tres individuos de la especie garceta grande (Casmerodius albus), que tampoco es frecuente por dicha zona.
Cabe reiterar que la barnacla carinegra es una variedad de ganso que cría en el Ártico y diferentes zonas de Noruega, Groenlandia, Rusia, Canadá y Alaska.
Antes de que lleguen los rigores de cada invierno en esas zonas no duda en recorrer 5.000 o 6.000 kilómetros buscando las bondades del clima en el Sur de Europa, la costa Atlántica de Estados Unidos y su costa pacífica. Es en esa migración cuando algunos ejemplares, como ocurre actualmente, llegan a los humedales de O Grove.
De ahí que tanto la SGO como la SGHN destaquen la presencia de esas barnaclas carinegras; un ave con el pico, las patas, la cabeza, el cuello, el pecho y el dorso anterior de color negro y una pequeña mancha blanca a ambos lados del cuello. El resto del plumaje es gris oscuro, con plumas cobertoras de la cola blancas y las partes inferiores en tono gris pizarra.
La otra especie poco habitual en el complejo es la garceta grande o garza blanca, caracterizada por su plumaje blanco y que puede medir un metro de alto. Hay que insistir, como se explicaba hace días, en que esta ave tiene el pico amarillo y las patas negras, aunque son tonos que cambian radicalmente en época de cría.
Pero dejando a un lado la presencia de estas aves, y volviendo a la elaboración de censos de la SGHN, hay que apuntar que no todo es positivo. También es posible comprobar el lado más oscuro, el de los daños ecológicos.
En la SGHN hacen especial hincapié en los graves daños causados por los incendios forestales, especialmente en la provincia de Ourense. Alertan así de los riesgos de erosión y de las enormes dificultades por las que atraviesan no pocos animales.








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